Durante las vacaciones de verano, los cambios en la rutina pueden tener un impacto significativo en la salud bucal infantil. El aumento en el consumo de alimentos azucarados y procesados, junto con la disminución de los hábitos de higiene oral, convierte este período en un momento de mayor riesgo para la aparición de caries, gingivitis en adolescentes y otras alteraciones dentales.
Según explica Francisco Aránguiz, cirujano dentista de Clínica Mora Pavic, el relajo propio del verano suele traducirse en menos controles sobre la alimentación y el cepillado, especialmente el nocturno. Esta combinación favorece la acumulación de placa bacteriana y la desmineralización del esmalte, dando origen a lesiones que muchas veces avanzan de forma silenciosa y pasan desapercibidas.
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